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Guía para plantar y cuidar tu jardín con éxito

Plantar y cuidar las plantas correctamente requiere algo de trabajo. Pero si se cumplen los requisitos básicos y se realizan algunas tareas con regularidad, nada impide tener un jardín vibrante y saludable.


Contenido


  1. Los requisitos básicos
  2. Tareas involucradas en el manejo de plantas de jardín



Requisitos básicos: el entorno y el suelo

Antes de plantar y cuidar las plantas de tú jardín, es necesario evaluar las condiciones de este. Cada planta tiene diferentes necesidades de suelo, luz y clima. La elección de herramientas y equipos de jardinería también influye en las opciones de plantación.

Suelo: tipos y su importancia

Lo que normalmente se denomina tierra en realidad engloba muchos tipos distintos de suelo. El suelo se diferencia por su composición, su concentración de nutrientes y su valor de pH. Elegir el suelo adecuado es fundamental para que las plantas crezcan bien: da soporte a las raíces y les aporta todos los nutrientes necesarios.


A grandes rasgos, el suelo puede dividirse en tres categorías:


El suelo arenoso es ligero y deja pasar el agua con facilidad. Se seca rápidamente y retiene mal los nutrientes. Por eso no es adecuado para plantas muy exigentes en agua o con altas necesidades de nutrientes.


El suelo franco se considera el suelo ideal para el jardín. Retiene bien el agua y los nutrientes y, al mismo tiempo, no deja pasar el agua en exceso.


El suelo arcilloso tiene una capacidad aún mayor para almacenar agua y nutrientes. Sin embargo, suele ser tan denso y pesado que aumenta el riesgo de encharcamiento.


Otro indicador de la calidad del suelo es su valor de pH. Puede medirse fácilmente con un test específico que se compra en tiendas especializadas. Un pH de 0 indica un suelo extremadamente ácido, mientras que valores de pH altos indican suelos alcalinos.


Los suelos ácidos suelen contener mucho humus y, por tanto, muchos nutrientes. Sin embargo, su contenido en cal suele ser bajo.


Los suelos alcalinos contienen más cal.


Por eso, determinar el pH puede indicar si es necesario añadir cal al suelo. Un exceso de cal puede impedir que las plantas absorban los nutrientes. Para la mayoría de las plantas, un pH entre 6 y 7 es ideal.


Cualquier suelo puede mejorarse añadiendo sustancias adecuadas como cal, arena o compost. En tiendas especializadas también encontrarás mezclas de tierra específicas para muchas plantas, como rosales o tomates, adaptadas a sus necesidades.


Herramientas esenciales

Las herramientas y utensilios de jardín adecuados facilitan mucho plantar y cuidar el jardín. Si quieres comprar herramientas más grandes como cortacéspedes, cortasetos o motosierras, antes deberías pensar dónde vas a guardarlas. En jardines grandes, un cobertizo para herramientas o una caseta de jardín puede ser de gran ayuda.


Para jardines en los que principalmente se planten parterres y arbustos pequeños, basta con un equipamiento básico. Una tijera de podar, una pala de mano, un rastrillo y una regadera son suficientes para las tareas más básicas.

Influencia del clima

La temperatura y la humedad determinan qué plantas pueden crecer en el jardín y en qué momento. Especialmente para sembrar o trasplantar plantas jóvenes ya cultivadas, la temperatura adecuada del suelo es clave. Muchas plantas jóvenes no soportan las heladas y sus raíces delicadas mueren rápidamente. Tras los Santos del Hielo, a mediados de mayo, normalmente ya no hay riesgo de heladas, por lo que la mayoría de las plantas pueden plantarse en la tierra como muy tarde en ese momento.


En un invernadero las temperaturas se mantienen más altas de forma constante, por lo que los periodos de siembra, germinación y cosecha suelen empezar antes o ser más cortos de lo que indica el calendario de plantación.

Condiciones de luz

Pensamientos y otras flores en un jardín.

Las ubicaciones de las plantas de jardín se pueden dividir en tres categorías: soleadas, semisombras y sombreadas. Cada especie requiere distinta cantidad de luz solar para un crecimiento saludable. Una tomatera no produce frutos carnosos en un entorno sombreado, mientras que el repollo y la lechuga prosperan incluso sin mucho sol.


Al planificar el jardín, hay que prestar atención a cómo cambian las condiciones de luz a lo largo del día y qué árboles o arbustos proyectarán sombras más grandes en el futuro próximo debido a su crecimiento.

Prevención de plagas y cuidado fitosanitario

Para proteger las plantas del jardín de plagas, malas hierbas y enfermedades, pueden aplicarse distintas medidas. Como prevención, por ejemplo, ayudan las asociaciones de cultivos bien planificadas, respetar la rotación de cultivos y trabajar la tierra con regularidad. El cuidado adecuado también es fundamental: por ejemplo, las hojas húmedas de las plantas de tomate y de fresa son más propensas a enfermedades y hongos. Por eso nunca deben regarse desde arriba, sino siempre directamente en la base de la planta. Si ya es tarde para las medidas preventivas, acciones directas como aplicar productos fitosanitarios, colocar trampas para plagas o eliminar las malas hierbas pueden ayudar a limitar los daños.

Tareas clave para el cuidado de las plantas

Una vez creadas las condiciones ideales para plantar, el trabajo en el jardín puede empezar de verdad. Según el tipo de planta, la época del año y tus preferencias, pueden surgir distintas tareas.


Las plantas jóvenes que se han cultivado previamente en casa o en un invernadero no deben trasladarse de golpe al exterior. Tanto un exceso de sol como temperaturas demasiado bajas supondrían un choque demasiado fuerte y la planta no sobreviviría. Por eso es necesario endurecerlas poco a poco antes de sacarlas fuera.

Endurecimiento

En lugar de plantar directamente los brotes de tomate en un huerto soleado, primero coloca las macetas con las plantas jóvenes en un lugar de semisombra y protegido del viento para que puedan aclimatarse poco a poco. Si por la noche hay riesgo de heladas, las macetas y los tiestos deben volver a meterse dentro.


Sacar esquejes

Algunas plantas no se reproducen mediante la dispersión de sus semillas. En su lugar, forman brotes que pueden separarse de la planta madre y más tarde crecer como plantas independientes. Para sacar esquejes, se corta el llamado esqueje y se planta en un recipiente con sustrato para semilleros. Tras unas dos semanas, el esqueje puede trasplantarse a otra maceta o plantarse en su lugar definitivo. Entre las plantas que se reproducen de forma rápida y sencilla mediante esquejes se encuentran, por ejemplo:

  • Moras
  • Pepinos
  • Frambuesas
  • Saúco
  • Lechuga y canónigos
  • Lavanda
  • Pimiento
  • Rosas
  • Espinacas
  • Tomillo
  • Tomates

Abonado y fertilización

Con el tiempo, las plantas del jardín van extrayendo los nutrientes del suelo. Por eso, incluso el suelo más rico en nutrientes debe abonarse con regularidad, especialmente si se han plantado cultivos exigentes, es decir, plantas con una alta necesidad de nutrientes. Elegir entre fertilizantes minerales fabricados artificialmente o abonos orgánicos como compost o estiércol depende de las preferencias personales y de las necesidades concretas de nutrientes. Los fertilizantes minerales se encuentran tanto como abonos completos, que contienen todos los nutrientes y oligoelementos, como abonos individuales, que aportan solo determinadas sustancias.

Niño regando flores con una manguera Gardena.

Técnicas de riego

El riego del jardín es especialmente importante en verano. En general, se recomienda regar a primera hora de la mañana: el agua se evapora más lentamente debido a las temperaturas más bajas y, al mismo tiempo, el riesgo de que las plantas se quemen es menor. Si para regar utilizas una regadera, una manguera de jardín u otro sistema dependerá del tamaño de la zona a regar y de la vegetación.


Regar las plantas durante las vacaciones


Si no tienes vecinos que puedan encargarse del riego del jardín durante las vacaciones, un sistema de riego automático es una buena solución. Los programadores de riego o temporizadores se conectan a aspersores o mangueras de goteo, de modo que el riego se realiza automáticamente en el momento programado. Conoce más aquí.




Trasplante y repicado

Quien cultiva plántulas en casa o en un invernadero antes de plantarlas en el parterre o en macetas debe repicarlas. Al repicar, las numerosas plántulas de la bandeja de semillero se separan y se colocan individualmente en macetas. Esto es necesario para que las plantas jóvenes puedan desarrollarse mejor y se vuelvan lo suficientemente fuertes para el trasplante definitivo. Para repicar se puede utilizar un palillo de repicado o una pequeña horquilla de repicado.


Poda

Los árboles, setos y arbustos deben podarse con regularidad para mantener su forma, crecer de forma saludable y, en el caso de los frutales y arbustos frutales, producir una buena cosecha. Para decidir cuándo se debe podar cada planta, puede ayudarte un calendario de poda. Por ejemplo, los manzanos deben podarse en invierno, mientras que la primavera es el momento ideal para podar los rosales.

Plantar y sembrar

Al trasplantar plántulas ya cultivadas y al esparcir las semillas, el momento adecuado es clave. Si se planta o se siembra demasiado pronto, los brotes jóvenes pueden morir por las heladas o por falta de luz solar. Si se planta o se siembra demasiado tarde, las plantas no tendrán suficiente tiempo para desarrollarse por completo. El resultado pueden ser flores poco desarrolladas y una cosecha escasa o incluso inexistente. Consultar un calendario de plantación ayuda a determinar el momento adecuado para la siembra y la plantación.

Flores blancas trepadoras en un enrejado de madera.

Soportes

Las plantas con tallos débiles y aquellas que crecen especialmente altas necesitan un soporte o una guía para trepar para que no se doblen o se rompan por su propio peso. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, los tomates, las frambuesas o las hortensias. Los soportes se clavan simplemente en la tierra y las plantas jóvenes se sujetan con cuerdas o cintas. Importante: la sujeción no debe dificultar el crecimiento ni clavarse en el tallo. Como soporte pueden utilizarse estructuras para trepar prefabricadas con distintas varillas o construcciones hechas a mano de madera, metal o plástico.

Hibernación

Para que las plantas perennes sobrevivan a la estación fría y vuelvan a florecer la siguiente temporada, es importante protegerlas correctamente durante el invierno. Las plantas exóticas que proceden de regiones más cálidas deben trasladarse obligatoriamente al interior, ya que no soportan las bajas temperaturas. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, los limoneros y las adelfas. Otras plantas son menos sensibles. En el caso de los rosales, basta con envolver las plantas con sacos de lino o yute. El rododendro incluso puede pasar el invierno sin ninguna protección. Las plantas con tubérculos, como las dalias y las amarilis, lo ideal es desenterrarlas y guardar los tubérculos en un lugar fresco y seco dentro de casa.


Trasplantar

Las plantas en macetas y tiestos deben trasplantarse con regularidad para que puedan seguir creciendo. Si la maceta es demasiado pequeña o los nutrientes de la tierra se han agotado, es momento de cambiarlas de maceta. La nueva maceta ideal debe ser entre 2 y 5 cm más grande que la anterior. La frecuencia con la que hay que trasplantar depende del tipo de planta y de su estado. Sin embargo, ninguna planta necesita trasplantarse más de una vez al año.


Injertar

Al injertar plantas se busca combinar las ventajas de dos plantas y crear así un híbrido entre dos ejemplares de la misma especie (por ejemplo, manzano con manzano) o de especies emparentadas (por ejemplo, manzano con peral). Sin embargo, al injertar no se crean nuevas especies. Los árboles frutales, los tomates y los rosales son especialmente adecuados para el injerto. Para ello, se coloca una rama o una yema de una planta en el tronco o en una rama de la otra. De esta forma, por ejemplo, un cerezo con raíces débiles puede mejorar al injertarlo con otro cerezo de raíces fuertes.


Cultivar

A diferencia del injerto, cultivar consiste en la selección y el cruce deliberado de dos plantas individuales (generación parental) con el objetivo de crear una versión genéticamente mejorada y reproducirla posteriormente (generación hija). La forma más sencilla de cultivo es la selección, en la que simplemente se siguen plantando las plantas con las características deseadas y se dejan reproducirse de forma natural, mientras que las plantas con características no deseadas se eliminan.


Plantación de bulbos

Muchas flores populares no se siembran, sino que se plantan en el jardín en forma de bulbos. El momento adecuado para plantar los bulbos depende de la variedad de la flor. Los bulbos resistentes al invierno que deben florecer en primavera se plantan en otoño. Las variedades sensibles al frío deberían plantarse solo en primavera. Entre las variedades resistentes al invierno se encuentran, por ejemplo, los crocus, los tulipanes y los narcisos. En el caso de begonias, dalias y gladiolos, conviene esperar hasta finales de marzo para plantarlos.

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