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¡Como nuevas! Así se lavan las zapatillas en la lavadora

Solemos ponernos nuestras zapatillas favoritas a diario y, lógicamente, acaban sufriendo el desgaste. Con el tiempo, la suciedad de la calle, las marcas de agua y otras manchas restan mucha vistosidad al calzado. Pero no es solo una cuestión estética: a largo plazo, la suciedad acumulada puede incluso dañar la calidad de los materiales.


Por eso, es recomendable limpiar el calzado con regularidad. Pero, ¿qué pasa cuando el cepillo y el paño ya no son suficientes o cuando el olor de las zapatillas de deporte es demasiado fuerte? En esta guía te enseñamos si se pueden lavar a máquina, cómo hacerlo y a cuántos grados para que queden perfectas sin correr riesgos.

Contenido:

  • ¿Se pueden lavar los zapatos en la lavadora?
  • Seis consejos para lavar tus zapatillas de deporte
  • Mis zapatillas blancas han quedado amarillas tras el lavado: ¿qué puedo hacer?

¿Se pueden lavar los zapatos en la lavadora?

Para eliminar la suciedad incrustada, las manchas difíciles y los malos olores, un ciclo de lavado a máquina parece la solución más tentadora. Sin embargo, la mayoría de los fabricantes desaconsejan lavar el calzado en la lavadora. Las altas temperaturas y la humedad pueden hacer que los pegamentos se suelten, las costuras se hinchen o las suelas se deformen.


Por lo tanto, lavar tus zapatos en la lavadora es algo que siempre se hace bajo tu propia responsabilidad. Como regla general, los zapatos de tela y materiales sintéticos suelen aguantar bien el lavado a máquina sin deshacerse a la primera, pero hay que tener precauciones.

Schuhmodell

Geeignet für die Waschmaschine

Besonderheiten

High Heels

Nein

Absätze können abbrechen und/oder die Maschine beschädigen

Lederschuhe

Nein

Absätze können abbrechen und/oder die Maschine beschädigen

Sportschuhe

Ja

Sportschuhe mit Dämpfung in der Sohle sollten nicht in die Maschine

Stoffschuhe

Ja

Schuhe mit Metallapplikationen wie Nieten dürfen nicht in die Maschine

Sneaker/Turnschuhe

Ja

Schuhe mit Metallapplikationen wie Nieten dürfen nicht in die Maschine

El lavado a mano como alternativa

Si no te atreves a meter tus zapatos en la lavadora, siempre puedes optar por el lavado a mano. Este método es mucho más suave con los materiales y te permite detener el proceso de inmediato si notas que el tejido o el color reaccionan de forma inesperada.

Seis consejos para lavar tus zapatillas de deporte en la lavadora

Las zapatillas de deporte son las candidatas ideales para la lavadora, ya que suelen estar fabricadas con fibras sintéticas resistentes y tienen un acabado robusto. Cuando ventilarlas o cepillarlas ya no es suficiente para eliminar el mal olor y la suciedad, puedes atreverte con un ciclo de lavado.


Sin embargo, para que el calzado no sufra ningún daño durante el proceso, es fundamental seguir algunas reglas básicas.

Lavadora de zapatos a 30 grados

Consejo 1: Seleccionar con cuidado el programa de lavado y la temperatura

Para lavar tus zapatillas de deporte se debe elegir un ciclo de lavado lo más suave posible y a una temperatura baja. Con 30 °C es más que suficiente para evitar que los pegamentos se suelten o que el calzado encoja. Los programas para ropa delicada o lana son los más adecuados, ya que tratan los materiales con especial cuidado. Asimismo, el centrifugado debe reducirse al mínimo seleccionando siempre el número de revoluciones más bajo.

Mano con cuchara de detergente de ropa sobre la lavadora.

Consejo 2: Utilizar el detergente adecuado

Un detergente universal o para prendas delicadas es la elección ideal para limpiar tus zapatillas con suavidad. Si se trata de calzado de tela blanca, también se puede utilizar un detergente específico para ropa blanca que potencie el brillo del color. En cuanto a la dosificación, la regla de oro es: menos es más. Lo que nunca debe entrar en la lavadora al lavar zapatillas de deporte es el suavizante, ya que puede dañar el tejido y, sobre todo, las zonas donde se ha utilizado pegamento, llegando a estropear el calzado por completo.

Manos fregando zapatillas con un cepillo en agua jabonosa.

Consejo 3: Preparar el calzado correctamente

Antes de meter las zapatillas en la lavadora, es necesario realizar algunos preparativos. Los cordones, las plantillas y cualquier otro elemento extraíble deben quitarse previamente. La suciedad más gruesa de la superficie y de la suela debe eliminarse con un cepillo para calzado (o un cepillo de dientes viejo) o limpiarse con un paño húmedo; así evitaremos que los residuos se acumulen en la lavadora, ensuciándola o llegando a obstruir los conductos. Para proteger las zapatillas durante el proceso, puedes introducirlas en una bolsa de lavado o en la funda de una almohada. Además, esta es una forma excelente de lavar también los cordones que hemos quitado sin que se pierdan.

Persona metiendo zapatillas en una bolsa de malla en la lavadora

Consejo 4: Cargar la lavadora con inteligencia

Las zapatillas nunca deben lavarse solas en la lavadora. Debido a la velocidad de las revoluciones, el calzado golpea el interior del tambor, lo que puede desequilibrar el peso y acabar dañando el aparato. Una buena solución es acompañar las zapatillas con toallas o sábanas viejas en el mismo ciclo. Si además has metido las zapatillas en una bolsa de lavado o funda, no tienes que preocuparte de que el resto de las prendas sufran ningún daño durante el proceso.

Secador de zapatos Silvercrest en zapatillas blancas sobre una alfombra de mimbre.

Consejo 5: Secar el calzado de forma adecuada

Una vez que las zapatillas han salido intactas de la lavadora, llega el momento de secarlas correctamente. Solo así mantendrán su forma y evitaremos que aparezcan manchas de humedad o problemas similares. Debes evitar a toda costa aplicar calor directo, ya sea con un radiador o un secador de pelo. Lo ideal es dejar que las deportivas se sequen a temperatura ambiente.

Para que no se deformen, puedes introducir un hormador o papel de periódico en su interior. El papel de periódico tiene la ventaja añadida de que absorbe el agua, lo que acelera el proceso de secado. En la medida de lo posible, evita meter las zapatillas en la secadora.

Zapatos marrones impermeables con gotas de agua en la superficie.

Consejo 6: Impermeabilizar después del lavado

Si tus zapatillas tenían algún tratamiento impermeabilizante, es necesario renovar esa protección después de pasarlas por la lavadora. Aunque estos productos suelen ser resistentes al agua, su eficacia disminuye con la temperatura del lavado y la cantidad de agua utilizada. Además, volver a impermeabilizarlas ayuda a que la suciedad y las manchas futuras no se incrusten tan fácilmente. Eso sí, recuerda que el spray impermeabilizante solo debe aplicarse cuando el calzado esté completamente seco.

Cuidar el calzado correctamente

En general, un buen mantenimiento es clave para que tus zapatos duren más tiempo y luzcan como el primer día. Lo ideal es eliminar la suciedad, el barro y cualquier mancha lo antes posible después de usarlos, antes de que penetren en las fibras. Además, ventilar el calzado con regularidad y alternar el uso de diferentes pares ayuda considerablemente a minimizar los malos olores. Por último, no olvides que el uso de crema para calzado mantiene el material flexible, evitando que se agriete y que la suciedad se acumule en los pliegues que se forman al caminar.


Zapatillas blancas amarillentas tras el lavado: ¿Qué puedo hacer?

Si tus zapatillas, antes impecables, presentan un tono amarillento tras el lavado, suele deberse a que el pegamento se ha soltado y se ha fijado en el tejido. Por eso es tan importante tener especial cuidado al lavar calzado blanco. Para eliminar ese tono amarillento, una mezcla de bicarbonato de sodio y lavavajillas puede ser de gran ayuda: aplica una mezcla a partes iguales con un cepillo de dientes sobre la zapatilla y, tras dejarlo actuar unos minutos, retíralo con un paño húmedo. En muchos casos, este remedio casero es capaz de eliminar ese ligero rastro amarillento y devolverles su color original.

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