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Intolerancia a la fructosa

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¿Qué es la fructosa?

La fructosa es el azúcar natural de las frutas y está formado por una única molécula. Considerado como el más dulce de todos los tipos de azúcar, su aporte energético es similar al resto de azúcares, es decir unas 4 kcal por gramo.

La fructosa es una de las moléculas que junto con la glucosa, forman la sacarosa, sustancia dulce más conocida como azúcar común. El azúcar de mesa o común se obtiene de la remolacha azucarera y de la caña de azúcar.

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¿Cuáles son los alimentos ricos en fructosa?

La fructosa está naturalmente presente en las frutas, la miel y sus derivados, así como en todos los alimentos que lleven azúcar añadido (bollería, embutidos, cereales de desayuno, etc.), y en menor proporción, en otros alimentos de origen vegetal como los frutos secos, verduras, hortalizas o legumbres.

Entre las frutas más ricas en fructosa —mencionados en orden decreciente en función de su contenido en este azúcar—, se cuentan los dátiles, las uvas pasas, los higos, las ciruelas, la uva blanca, la uva negra, las peras, las cerezas, las manzanas, los caquis, los arándanos, los plátanos, los kiwis, la sandía, las ciruelas, el melón, las fresas y fresones, las moras, las frambuesas, la naranja, la piña, el melocotón, la nectarina y el albaricoque.

Por lo que se refiere a los productos elaborados con más fructosa, encontramos —mencionados de mayor a menor contenido— la fructosa pura cristalizada, el néctar de agave, el sirope de maíz, la sacarosa o azúcar común, la melaza y la miel.

En muchos casos, la fructosa puede obtenerse de alimentos ricos en almidón como el maíz, para elaborar jarabes ricos en fructosa destinados a la industria alimentaria. Los caramelos, las salsas, las bebidas azucaradas o las bebidas y harinas de soja son algunos de los alimentos a los que acostumbra a añadirse este tipo de jarabes. También, a partir de la fructosa puede obtenerse el sorbitol que es un edulcorante con menos calorías que la fructosa pero también con un potente sabor dulce.

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¿Es necesario tomar fructosa?

La fructosa cuando se encuentra añadida a los alimentos o formando parte del azúcar o la miel, se considera un azúcar libre, es decir, azúcares que deben limitarse en la dieta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que no más del 5% o 10% de la ingesta calórica diaria proceda de azúcares de este tipo que abarca a los todos los azúcares añadidos a los alimentos por el fabricante, cocinero o consumidor, además de los presentes de manera natural en los jarabes, zumos de frutas y miel.

Si tenemos en cuenta la ingesta calórica recomendada para una persona adulta sana y que realice una actividad física moderada (2.000 kcal en el caso de las mujeres y 2.500 en el de los hombres), deberíamos tomar un máximo de entre 200 kcal y 250 kcal procedentes de azúcares libres, lo que equivale a entre 50 y 63 g en estos azúcares. A modo de referencia, hay que tener en cuenta que un azucarillo o una cucharadita de café colmadas aportan en torno a 8-10 g de azúcar. También es importante considerar que muchos alimentos que no son dulces, contienen azúcares como algunas salsas, embutidos, etc.

La fructosa no es un nutriente esencial, por lo que puede eliminarse de la dieta sin problemas, sin embargo dado que las frutas son una fuente natural de fructosa,  prescindir de estos alimentos podría suponer un problema para la cobertura de algunos nutrientes clave, siempre que no se aporten por otros alimentos enriquecidos o se seleccionen bien el resto de alimentos.

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¿Qué es la intolerancia hereditaria la fructosa (IHF)?

La IHF es un error genético que impide al organismo metabolizar correctamente la fructosa, y que se da en 1 de cada 20.000 personas. Esto se produce cuando el cuerpo no genera la enzima fructosa-1-fosfato-aldolasa, más conocida como aldolasa B.

Este trastorno hace que se acumule un producto intermedio derivado de la degradación de la fructosa y que resulta tóxico para el ser humano. Actualmente, no existe un tratamiento que solucione esta anomalía, por lo que es de carácter permanente.

La IHF no debe confundirse con la malabsorción de la fructosa, un problema más extendido, ya que afecta a alrededor de un 30% de la población. Esta situación se produce cuando las células intestinales tienen dificultad en la absorción de la fructosa, lo que ocasiona síntomas como dolor abdominal, náuseas, diarreas o flatulencias. La malabsorción de la fructosa —que, a diferencia de la IHF, es reversible en algunos casos— se diagnostica a través de la realización de un test de hidrógeno espirado.

Dado que las consecuencias negativas sobre la salud por parte de la IHF son mucho más graves, los pacientes, el tratamiento y las dietas que se aplican en esta circunstancia son diferentes de las que se prescriben en caso de malabsorción de la fructosa.

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¿Cuáles son los síntomas de la IHF?

Estos son los síntomas más habituales de la IHF:

· Fallo de medro (ganancia de peso insuficiente en los bebés)
· Episodios de deshidratación
· Náuseas y vómitos
· Problemas hepáticos
· Hipoglucemia
· Ictericia (tonalidad amarillenta de la dermis y las mucosas por un incremento de bilirrubina)

Generalmente, el diagnóstico suele ser muy temprano (normalmente, cuando los niños y niñas comienzan a introducir la fruta y la verdura en su dieta), y acostumbra a realizarse mediante tests genéticos y bioquímicos. No obstante, el diagnóstico puede ser algo más tardío en algunos casos, ya que la sintomatología descrita no se manifiesta con la misma intensidad en todos los menores.

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¿Qué alimentos deben evitar quienes padecen IHF?

Una vez diagnosticada la presencia de la IHF, el paciente deberá adoptar una dieta sin fructosa, sorbitol y otras fuentes de fructosa como las frutas y el azúcar de mesa. También se deberán limitar algunos alimentos como las patatas y  verduras como las zanahorias, maíz dulce, etc., algunas legumbres, frutos secos, derivados cárnicos con sacarosa, etc. Las personas con este error innato del metabolismo deben seguir una dieta estricta convenientemente supervisada por un profesional sanitario, como un dietista-nutricionista especializado en metabolopatías, que les oriente en la elección adecuada de los alimentos. 

Si padeces intolerancia a la fructosa o malabsorción de la fructosa cuida tu alimentación y consulta con un profesional sanitario para que te oriente en la elección adecuada de los alimentos.